El envía un e-mail pensando que alguna respuesta tendrá,
Pasa todo el día revisando la bandeja de entrada, pero nada.
El motivo del silencio es obvio, no necesita palabras.
Intenta que nadie note su sufrimiento. Qué más le da.
Siente dolor y rabia de sí mismo,
Dicen que las oportunidades se presentan rara vez dos veces
El perdió todas,
Siente un peso y un nudo en el pecho, ganas de llorar.
El piensa que no le importa que la respuesta sea de rechazo o de asombro
Aunque desea profundamente que sea de correspondencia; ella no lo hará.
Sigue esperando, sólo quiere que responda, aunque sea: déjame ya.
Dile algo. Lo mata el silencio.
viernes, 11 de julio de 2008
viernes, 20 de junio de 2008
La vida pasa
La ven pasar de esquina a esquina, su caminar los hombre miran, su juventud quieren tener, ella la ofrece no importa a quien. De un coche azul se abre la puerta, sin titubear ella se acerca, es un señor, se va con él, indiferente la vida pasa.
Y ella escribe en sus cartas a su familia, que es secretaria del jefe de una oficina, que es un trabajo muy bueno, todos la quieren, que va a enviar un dinero el mes que viene, que extraña mucho a todos y que los quiere.
La ven pasar de madrugada, su juventud se ve cansada, la realidad, su soledad, indiferente la vida pasa.
José José
Y ella escribe en sus cartas a su familia, que es secretaria del jefe de una oficina, que es un trabajo muy bueno, todos la quieren, que va a enviar un dinero el mes que viene, que extraña mucho a todos y que los quiere.
La ven pasar de madrugada, su juventud se ve cansada, la realidad, su soledad, indiferente la vida pasa.
José José
jueves, 5 de junio de 2008
Lima
- ¿Cuánto hasta el Ministerio de Transportes?
- S/. 15.00
- Mucho, pago S/. 12.00
- Mmm bueno, vamos
Empieza la travesía de cruzar Lima, desde la Av. Javier Prado (altura de San Borja) hasta el centro de Lima. Lo primero, en la Av. Bailety aparece en el cruce de una calle un auto cuyo chofer no escatima en siquiera frenar y mirar antes de entrar a la avenida, la pericia del taxista logra esquivar el choque que parecía casi inevitable. Más adelante en la Av. Canadá, estando a punto de adelantar a una camioneta en marcha, repentinamente se abre la puerta de su chofer y nuevamente, gran pericia para impedir el casi inevitable accidente. Nervios de punta. Entrando a la Av. México, un ciclista despistado casi nos enviste, se salvó de morir. Más adelante, en la Av. Iquitos un camión destartalado lleva una gran cantidad de madera a punto de caer hacia el lado izquierdo, ante la mirada indiferente y displicente de un policía de tránsito, el taxista lo adelanta por el lado derecho por precaución a no morir aplastados. Continúa la carrera de obstáculos, sorteando los innumerables huecos que adornan las calles del centro de Lima. Intuyo que por no quedarse atrás, el chofer hacía lo propio para demostrar a no se quién y no se cuántos que era un maestro del volante, como él ninguno, casi chocamos tres veces por acelerar donde no debía y por pasar dos semáforos cuando ya la luz estaba en rojo. Finalmente, llegamos a nuestro destino, “sanos y a salvo”, hoy no pelona. Me digo a mi mismo, mañana tomaré una combi más temprano –las llaman asesinas- ¿será la alternativa apropiada?
- S/. 15.00
- Mucho, pago S/. 12.00
- Mmm bueno, vamos
Empieza la travesía de cruzar Lima, desde la Av. Javier Prado (altura de San Borja) hasta el centro de Lima. Lo primero, en la Av. Bailety aparece en el cruce de una calle un auto cuyo chofer no escatima en siquiera frenar y mirar antes de entrar a la avenida, la pericia del taxista logra esquivar el choque que parecía casi inevitable. Más adelante en la Av. Canadá, estando a punto de adelantar a una camioneta en marcha, repentinamente se abre la puerta de su chofer y nuevamente, gran pericia para impedir el casi inevitable accidente. Nervios de punta. Entrando a la Av. México, un ciclista despistado casi nos enviste, se salvó de morir. Más adelante, en la Av. Iquitos un camión destartalado lleva una gran cantidad de madera a punto de caer hacia el lado izquierdo, ante la mirada indiferente y displicente de un policía de tránsito, el taxista lo adelanta por el lado derecho por precaución a no morir aplastados. Continúa la carrera de obstáculos, sorteando los innumerables huecos que adornan las calles del centro de Lima. Intuyo que por no quedarse atrás, el chofer hacía lo propio para demostrar a no se quién y no se cuántos que era un maestro del volante, como él ninguno, casi chocamos tres veces por acelerar donde no debía y por pasar dos semáforos cuando ya la luz estaba en rojo. Finalmente, llegamos a nuestro destino, “sanos y a salvo”, hoy no pelona. Me digo a mi mismo, mañana tomaré una combi más temprano –las llaman asesinas- ¿será la alternativa apropiada?
martes, 20 de mayo de 2008
Maju
Estaba con mi esposa en una tienda de un centro comercial conocido en Surco - Lima, ella tenía interés en comprarse una botas, yo la ayudaba en su elección. De pronto le digo, qué te parece el modelo que tiene Maju, ella me pregunta, cuál Maju?, se la señalo, y sorprendidos los dos nos dimos cuenta que se trataba nada menos que de una de las mujeres más bellas del país, elegida como Miss Mundo en el año 2004. Aunque la vi un tanto delgada para mi gusto, debo confesar que parecía un ángel, estaba también eligiendo botas acompañada de una muchacha que por los rasgos mi esposa dijo que parecía ser su hermana, pero no era tan agraciada ni afortunada de tener una imagen tan deliciosa a la vista de los demás como Maju. Mi esposa le solicitó a una de las señoritas de la tienda que le ubique un modelo parecido al que tenía puesto Maju, y ésta le dijo, cual Maju?, mi esposa se la señaló y quedó sorprendida. Mi falta de decisión no me permitió solicitarle que se tome una foto conmigo que podría lucir como fondo de pantalla de mi celular, a pesar de que mi esposa me dijo que ella misma se lo podía pedir, pero le respondí que no, y cuando decidí hacerlo, ella se había ido, desapareciendo como por arte de magia; mi esposa me dijo que perdí una gran oportunidad. No sé si habrá otra oportunidad, pero muy probablemente sé que tampoco me atrevería a pedírselo, quizá porque inconscientemente me diga a mi mismo: para qué quiero una foto con Maju si tengo a mi esposa a mi lado.
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